viernes, 5 de diciembre de 2014

1er Umma Gumos



Hace 104 años el pueblo se levantó para buscar justicia, tomamos está fecha para publicar nuestra primer entrega de los Umma Gumos, aquí tenemos a “Crimson” en una cita, nos ha pasado alguna vez que repensamos tanto las cosas que al final nada sale bien.

El escenario, el Atrio de San Francisco entre la Iglesia de San Francisco y la Torre Latinoamericana, en la Ciudad de México es un sitio de encuentro, de descanso y de apapacho. El Atrio se encuentra en la Calle “Madero” antes “Plateros”, el nombre lo cambio Doroteo Arango “Pancho Villa” cuando colgó un letrero al inicio de la calle, el nombre se no lo cambiaron, pues Villa amenazó de asesinar a aquel que osara cambiar de nuevo el nombre, Francisco Haghenbeck en su novela gráfica “Justicia Divina” nos narra una historia del regreso de Villa para cumplir la promesa, donde busca a unos políticos que cambiaron el nombre de la calle.

Como se puede ver, la Revolución es de nuevo nombrada. Ya dijimos que es un día donde se festeja el levantamiento civil, que a pesar de los desastres y corrupciones posrevolucionarias, la Revolución generó manifestaciones artísticas que ha venido en declive desde el nacimiento de aquel llamado “nuevo orden mundial”, la inversión en arte y humanidades se ha desplomado en últimas fechas, pues estos oficios no son productivos para los tecnócratas que intentan imponer una nueva percepción de la realidad popular.

Pero hay manifestaciones artísticas todos los días, ninguna menos valiosa que otra, es una herramienta de expresión, de subversión que muchas veces busca crear un mundo nuevo, una visión distinta a las impuestas, aunque claro, se tiene que discutir bajo el mismo lenguaje. Hoy hacemos una apología a todo aquel que busque crear, para producir nuestro “Mundo Feliz” distinto al que nos venden, muy distinto al de Huxley, donde los valores más importantes sean la dignidad y la humanidad.

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